Centros culturales

El Centro Cultural Logomo, Turku 2011 y la sostenibilidad

Un interesante caso de estudio sobre la sostenibilidad y el programa de las Capitales Europeas de la Cultura

Mientras que el pasado sábado 21 de enero comenzó el programa de “Guimarães 2012” Capital Europea de la Cultura” (CEC) con una gran ceremonia de apertura – lo  que su compañera eslovena “Maribor 2012” hacía una semana antes – llega la hora del balance para las dos ciudades que durante 2011 enarbolaron el título de la capitalidad: Turku en Finlandia y Riga en Estonia. Pero no solamente, comienza también en el desarrollo cultural de ambas ciudades, la transición hacia la etapa posterior al año de la capitalidad. Esa etapa que presenta siempre cierta incertidumbre, a pesar de ya haber sido considerada desde el inicio en la definición del espíritu del programa, así como en su largo proceso de planeación.

Explorar el tema de las Capitales europeas de la Cultura y sus efectos a mediano y largo plazo merece una atención particular, como lo han venido mostrando Robert Palmer o la Dra. Beatriz García, entre otros. En el marco de la plataforma de análisis y reflexión “Poiein kai Prattein” (Crear y hacer), algunos investigadores interesados en el triángulo “Cultura, Desarrollo Sostenible y Ciudades” estamos iniciando una colaboración y nos hemos planteado entre nuestras líneas de trabajo, una sobre las CECs y la sostenibilidad. Como personalmente también me enfoco en los centros culturales, he encontrado un caso que presenta un gran potencial de estudio en este campo: el Centro Cultural Logomo de Turku, que jugó un papel preponderante en el transcurso del programa de “Turku 2011”.

El objeto de esta nota es entonces ofrecer una breve descripción del programa de la capitalidad y de este centro cultural que no es muy conocido en Latinoamérica – incluso en Europa, me atrevería a decir – y destacar sus principales características con el fin de entender cómo participó y evocar algunas pistas de observación para la etapa subsiguiente que analizaremos más tarde en este año.

Turku, la ciudad

Turku, en cuyos astilleros se dice que se construyen los mayores buques de cruceros del mundo, es la ciudad más antigua de Finlandia (fundada en 1229). Se encuentra a 150 km. al Este de Helsinki, y por la población de su área metropolitana (300.000 habs.) llega a ser la tercera del país. Fue la capital del país hasta 1812, y hoy en día es la “ciudad oficial de la navidad en Finlandia”. Un terrible incendio en 1827 destruyó los 2/3 de sus edificios, por lo que su actual fisonomía presenta un aspecto bastante uniforme, en un plano cuadriculado, y sin muchas huellas de su pasado medieval. La ciudad cuenta con una buena reputación como cuna de artistas: se puede citar a Meiju Niskala, artista de performance, el escultor Kim Simonsson y el compositor Ulf Langbacka, entre otros. También es conocida por tener una de las mejores academias de arte de Finlandia, por no hablar de su reconocida escuela de circo. Incluso se dice que la música electrónica nació en Turku; de hecho, el más antiguo festival citadino en Finlandia, “Down by the Laituri”, se considera entre los mejores eventos musicales de la Europa nórdica. Para los responsables de la designación de la Capital Europea de la Cultura en Finlandia, el perfil de esta ciudad – un refugio artístico sofisticado pero relativamente desconocido – encajaba perfectamente con las ambiciones del programa comunitario.

“Culture does good”, la cultura hace bien: el programa de la capitalidad

Cuando Turku fue seleccionada en 2006, había dejado atrás a seis competidoras, entre ellas Rovaniemi, Tampere, Oulu, Jyväskylä… El lema de la presentación de su candidatura era “Turku está en llamas” y desde el inicio concibieron la aventura más como un proceso que como un programa para un año. Así, formaron parte del programa 163 proyectos de diverso tamaño de los cuales, tres de cada cuatro habían sido seleccionados a partir de una convocatoria pública. Ello refleja bien los puntos de partida de su proceso: base abierta y participación amplia. El contenido se dividió en cinco temas: Trasformaciones 2011, Despegues (take offs) 2011, Exploraciones del archipiélago 2011, Personalmente 2011, y Memorias y verdades 2011. Sus principales objetivos eran el bienestar (well-being), el internacionalismo así como la exportación comercial de la economía creativa y la cultura. Se realizaron aproximadamente 5.000 eventos y actividades (abiertos al público en general o enfocados a grupos de escolares o de mayores, por ejemplo) de los que 70% eran gratuitos. Respondiendo a la vitalidad idiosincrática de la escena artística de Turku, se contó con la participación de 15.000 artistas, contribuidores y productores; los extranjeros provinieron principalmente de Suecia, Gran Bretaña, Alemania, Estonia y Estados Unidos. Hablando del objetivo del bienestar, lo declinaron en dos componentes: salud y medio ambiente. Así, con respecto al segundo, desarrollaron la línea temática del agua, sobre todo durante el verano. Y ligando agua y salud (y fuego), un proyecto cultural emblemático se realizó en torno a los baños sauna – lugares y prácticas tan ligadas a la sociedad y la cultura finlandesa. Es interesante resaltar un aspecto del tratamiento de la relación de salud y cultura: con el respaldo de la comunidad médica y la seguridad social, los doctores en centros de salud de la ciudad distribuyeron 5.500 “recetas culturales”, es decir vouchers que permitían la entrada a eventos del programa de la capitalidad, gratuitos para los habitantes y sin costo para las finanzas de los centros de salud… ¡una creativa manera de poner en práctica su concepción de que la cultura participa en la salud!

Logomo – El “Centro de Cultura”

Una vez planteado el marco, podemos concentrarnos en el centro cultural Logomo, una de las principales sedes del programa cultural de Turku 2011, proyecto lanzado especialmente para la capitalidad, y que según el alcalde de Turku, Aleksi Randell “tiene por misión aprender de los métodos creados por las experiencias durante el año, avanzar y desarrollarlos hasta que se vuelvan operaciones permanentes”. En efecto, muchas de las esperanzas de la ciudad se han depositado en el audaz proyecto de renovación edilicia de lo que fuera un antiguo almacén y un cobertizo de mantenimiento de trenes que remonta a la época de los zares. Vendido por la compañía de ferrocarriles de Finlandia hace seis años a una empresa que intentó, sin éxito, que se convirtiera en un parque de diversiones, el inmenso edificio de ladrillo ha renacido como un Centro Cultural de 24.000 m², con espacios versátiles para conciertos, exposiciones, un restaurante, un café, una tienda y estudios para artistas y empresas creativas. Hartela, una empresa finlandesa, ha invertido 50 millones de euros en la limpieza y remodelación de la estructura en ruinas, apostando en que Turku se convertirá en un imán para las artes y la cultura después de 2011.

Contrasta el aspecto exterior industrial histórico con el interior espacioso y moderno, que ofrece más de lo que parece. Su ubicación central cercana a la estación central de trenes es una gran ventaja. La funcionalidad ha sido prevista como elemento esencial: la mayoría de los espacios pueden ser adaptados (reduciendo o aumentando su capacidad). La gran sala de Logomo puede recibir eventos de hasta 3.500 personas. El escenario puede ser modificado de 0 a 700 m² y colocarse de manera que se pueda crear un anfiteatro moderno. También se puede acoger seminarios, conferencias y congresos al contar con la tecnología necesaria. En 2013, el espacio de oficinas en Logomo será perfectamente adecuado para los trabajadores y las empresas del sector creativo. El objetivo es crear una comunidad de profesionales que se complementen y se apoyen mutuamente y así, fotógrafos, agencias de viajes, ilustradores y traductores tendrían colaboradores al alcance de la mano. Los espacios-estudio se han diseñado para artistas profesionales y van desde salas pequeñas de unos pocos metros cuadrados hasta grandes espacios adecuados para el trabajo colaborativo. En su primera etapa, es decir durante 2011, 9.000m² estuvieron disponibles para albergar un gran número de actividades del programa que no podrían haberse realizado en otras instalaciones de Turku (culturales o no).

El ala Oeste de Logomo recibió las cinco principales exposiciones, abiertas todos los días:

  • Fire! Fire! Producida en colaboración con el centro finlandés de ciencias, trata del fuego y del gran incendio de Turku, asociando elementos artísticos tanto en la concepción como en la presentación.
  • Only a Game? Es una exposición para las familias, organizada por la Unión de asociaciones de futbol europeas y que da perspectivas sobre este deporte y sus seguidores, llevando a los visitantes al mundo de los juegos.
  • Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas): Una ambiciosa exposición de fotografía contemporánea del Museo finlandés de fotografía. Con las obras de 31 artistas, interconectadas a través del mundo de la fantasía y llevadas a la realidad por varios métodos, la exposición da lugar al humor y al comentario crítico.
  • La exposición ARS11 de vídeo instalaciones preparada por el Museo de arte contemporáneo Kiasma con trabajos de Isaac Julien (sobre la migración ilegal en el Mediterráneo con un enfoque visual y poético) y de Eija-Liisa Ahtila (Where is Where?)
  • La retrospectiva de la obra homoerótica de Tom of Finland (Touko Laaksonen 1920-1991), originario de Turku.

El ala Este, en su auditorio y la sala de espectáculos, acogió los eventos de danza (por ejemplo de Tero Saarinen), una ópera, comedias musicales, conciertos de heavy metal, rock, jazz, música clásica… y eventos especiales, como el día internacional contra la homofobia y transfobia, o el día internacional de la ciencia.

Desde su apertura en enero hasta mediados de diciembre, Logomo había recibido 248.000 personas y concluyó su etapa festiva el 18 de diciembre de 2011. Algunas de las exposiciones se vuelven a abrir en 2012 dado el éxito obtenido. Logomo continúa su desarrollo en el marco de la estrategia prevista, viviendo una transición – no sin cierta nostalgia – con respecto a la explosión de energía que representó su primer año de existencia. Su papel en cuanto a motor del impulso a las industrias culturales y creativas ha generado grandes expectativas.

Turku 2011 “sería un fracaso si durara sólo un año”: un legado con impacto a largo plazo y sostenibilidad

Cay Sevón, Directora ejecutiva de la Fundación Turku 2011, declaraba lo anterior al New York Times, agregando que la designación de Turku como CEC debía “cambiar la ciudad de una manera profunda”. La concepción de la candidatura ya incluía la visión de que los logros de la capitalidad debían resonar en el futuro tanto regional como nacionalmente. En consecuencia, un grupo de trabajo fue creado para captar el aprendizaje de las mejores prácticas y generar nuevas ideas a partir de la experiencia de 2011. Por ejemplo, con base en un cuestionario final se encontró que el 78% de los responsables de los proyectos pensaban que las actividades generadas dentro de la capitalidad continuarían después de 2011. También se organizaron seminarios sobre el espacio urbano, la arquitectura y el desarrollo sostenible. Más allá, la ambición es que se pueda compartir a nivel europeo modelos sobre cómo la cultura puede aumentar el bienestar y cómo se puede cooperar de nuevas formas, como en el caso de la ciencia y la cultura. En colaboración con la Universidad de Turku, distintos estudios de seguimiento y tesis doctorales se han emprendido al respecto y se desarrollarán hasta 2016. Además, a nivel local, han emprendido la evaluación de cómo se ha hecho de Turku una ciudad más acogedora y hasta qué grado se ha fortalecido la vida y la experiencia cultural en ella.

Un caso que merece seguimiento

En conclusión, por los elementos expuestos, considero que el centro cultural Logomo y los resultados del programa de Turku 2011 merecen una atención particular de parte de quien se interesa en los temas de la cultura, la sostenibilidad y las ciudades. Obviamente cada experiencia de esta naturaleza es única y no reproductible, pero el caso de Turku puede sin duda dejar muchas lecciones positivas  y negativas y aumentar nuestra comprensión del sentido que ha tenido en la práctica el Programa de las Capitales Europeas de la Cultura a largo plazo así como la implicación en ellas de los centros culturales.

La “Fabrique, Laboratoire(s) artistique(s)”, el nuevo centro cultural de Nantes

Proyecto emblemático del mandato de Jean-Marc Ayrault, alcalde de Nantes, ciudad mediana al Oeste de Francia, el centro cultural La Fabrique fue inaugurado el viernes 30 de septiembre, lo que constituye una buena noticia en el marco de morosidad económica y anímica que se está dejando sentir a nivel nacional francés y europeo. A nivel local y metropolitano, su apertura es coherente con una serie de políticas culturales desarrolladas desde los años 90s con el fin de apoyar la emergencia artística, las nuevas formas de creación, las redes culturales y las soluciones colectivas que favorezcan el interés general, en un marco de dinámica transformación urbana y económica.

De hecho, si hubiera que dar un ejemplo significativo en Francia de lo que es la implementación del concepto de la “ciudad creativa”, Nantes podría ser citada en primer lugar, puesto que las autoridades públicas locales están desarrollando un “barrio de la creación” donde se están instalando establecimientos de educación superior y de investigación, empresas y centros culturales y creativos, entre ellos La Fabrique.

En esta nota abordaré brevemente la génesis de la estrategia cultural de la ciudad de Nantes, antes de presentar las características principales del nuevo centro.

Consolidación de la cultura en las políticas de desarrollo territorial de Nantes

“Al contrario de otras ciudades del mismo tamaño en Francia, Nantes es una ciudad de posibles. No se cierra la puerta a la cultura. Una idea respaldada por un buen dossier puede desencadenar una aventura”[1]

Después de las crisis económicas en los sectores naval y agrícola que afectaron a Nantes y su región, los responsables políticos detectaron la necesidad de abrirse a nuevas dimensiones, sobre todo la cultural, ya que deseaban entre otros evitar un repliegue comunitario por parte de los habitantes. Hacía falta desarrollar nuevos imaginarios y generar nuevas miradas sobre Nantes, así como darle una proyección internacional. Al mismo tiempo, ya comenzaban a ser numerosos los artistas residentes, muchos de éstos se presentaban en diversos espacios informales, adoptando formas de expresión artística en ocasiones muy contemporáneas y algunos son ahora aclamados a nivel internacional, como la compañía Royal de Luxe. Jean-Louis Bonnin, consejero cultural del alcalde de Nantes y del Presidente del área metropolitana comentaba en el marco de una formación que muchos actores culturales, como agencias o casas de edición, compañías de músicos y empresas del sector privado lo contactaban para solicitar apoyos o subvenciones con el fin de mejorar su trabajo tanto cualitativa como cuantitativamente, a lo que era difícil responder desde su posición de servicio público. Sin embargo, él estaba plenamente consciente de que esos profesionales de la cultura y sus empresas eran esenciales para el desarrollo mismo de la actividad artística y el acompañamiento de artistas. Comenzó así una reflexión en el Departamento municipal de cultura sobre la importancia de ese polo económico y su influencia en la vida cultural de la ciudad y del área metropolitana, reconociendo que frecuentemente las empresas creativas no tienen acceso a las ayudas de las Cámaras de comercio ni de los bancos. Realizaron entonces un estudio en el que se mostró por ejemplo que decenas de miles de empleos estaban relacionados con dicho sector y que éste tenía una dimensión internacional; una cartografía detallada posterior mostraba también que el 80% de los diplomados de la escuela de arte de Nantes trabajaba en el sector artístico privado local al concluir sus estudios. Enseguida se interrogaron sobre cómo encontrar financiación para este sector y concibieron programas de economía solidaria, cheques creativos, apoyos a la creación de mini empresas de tres o cuatro personas, entre otros. Estudiaron también los temas del valor agregado y de los derechos de autor.

De esta manera, en el marco de la estrategia general de renovación urbana – económica, social, industrial y ciudadana –  la cultura encontró su lugar natural, insistiendo en una apertura artística en el campo de las políticas culturales “tradicionales”, pero no solamente: inspirados por la noción de “ciudades creativas”, apostaron también por apoyar a los actores privados de la cultura relacionados con la arquitectura, el diseño, la moda, las tecnologías, los medios audiovisuales, etc., que hasta entonces no se consideraba mucho en la dirección de asuntos culturales. El consejero Bonnin comentó que es una cuestión altamente política en el sentido de que es necesario encontrar un equilibrio entre el servicio público y los imperativos económicos. Para aprender e intercambiar sobre  otras experiencias en el área de los clústers culturales, participaron como líderes en el proyecto ECCE (2006-2008), con la colaboración de ciudades europeas, universidades, empresas, etc. y actualmente continúan en ECCE innovation (2009-2011).

En resumen, podríamos decir que el proyecto del barrio creativo “Le quartier de la création” es la punta del iceberg de toda una estrategia política transversal emprendida para transformar a Nantes en una “ciudad creativa” de dimensión internacional con vistas al futuro. Detengámonos ahora en el más reciente de los elementos que integran este proyecto en devenir.

La Fabrique, laboratorio(s) artístico(s) en el “Barrio de la creación” de Nantes

La isla de Nantes, de 337 hectáreas, tiene la particularidad de encontrarse en el corazón del área metropolitana. Era sede de un gran polo industrial que entró en crisis y prácticamente dejó vacío un gran espacio que desde hace diez años está en un ambicioso proceso de rehabilitación, en particular con un proyecto llamado el “Barrio de la creación”. Éste pretende generar un centro de excelencia sobre las industrias creativas orientado a los estilos de vida, al eco-diseño y a la innovación. Bajo el modelo de los polos de competitividad, el clúster estará implicado tanto en el apoyo a la iniciativa empresarial creativa e innovadora como en el desarrollo de la educación superior y la investigación. También incluirá una componente de mediación cultural, científica y técnica para que el público pueda beneficiarse de los resultados de la investigación.  Dentro del área de la creatividad, La fabrique tiene un papel central al ser un equipamiento estructurante pluridisciplinario que tiene como misión permitir que se desarrollen en las mejores condiciones aquellos experimentos que representen una dinámica cultural innovadora. El proyecto fue fruto de una colaboración desde 2003 con los actores culturales de Nantes para responder de manera óptima a sus necesidades de creación y de producción. Es decir, La Fabrique es un lugar polivalente para la difusión de todas las formas de músicas amplificadas, creaciones multimedia y transdisciplinarias, con espacios de vida abiertos a todos, donde la creatividad de unos inspira a los otros con la visión de crear pasarelas entre arte y sociedad. Es administrado colectivamente por el Ayuntamiento de Nantes y doce asociaciones locales. Cinco de entre ellas participaron en particular a lo largo de la planeación: Apo33, Mire, Microfaune, Trempolino y Songo. Sin embargo, éstas no se imaginaron aisladas de los otros barrios y asociaciones de la ciudad, sino en red.

En cuanto a la filosofía del proyecto, el eje fuerte consiste en apoyar la creación, que debe “apropiarse” de los lugares, ya sea por medio de colaboraciones puntuales como por ensayos o residencias, mediante la experimentación, el empirismo así como la reflexión. También es previsto como un polo de formación que acompañe a artistas, técnicos, ingenieros e investigadores en el campo de las nuevas tecnologías en su desarrollo profesional, con talleres, conferencias, acciones de proximidad, redes, etc. y está dirigido del mismo modo hacia los públicos. Así, un centro de recursos generalista y especializado participará en su desarrollo. El ambiente será lúdico, pero también profesional, para nada elitista.

Lo que fue construido por la colectividad debe ser utilizable por todos los actores de la vida cultural de Nantes, lo que es solamente una justa compensación”.

Se ha expresado el compromiso con la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales según el espíritu de la UNESCO y de la agenda 21 de la cultura.

Espacialmente, La Fabrique está conformada por dos edificios separados construidos sobre las viejas instalaciones industriales y portuarias. El proyecto es del arquitecto es Michel Bertreux. Se buscaba un confort discreto para una tecnología prodigiosa.

El edificio A, de aspecto “post-industrial” simboliza el espíritu de los astilleros. Corresponde principalmente a la asociación Stereolux. Cuenta con una sala de 1.200 lugares llamada MAXI, una sala modulable de 400 lugares llamada MICRO y un espacio de 100 lugares dedicado específicamente a show-cases llamado La PLACE (140 m2 para experimentación artística y exposiciones alrededor del sonido y el multimedia).

El edificio B representa un cubo metálico luminoso que da la impresión de estar colocado sobre un antiguo Blockhaus de la segunda guerra mundial. Corresponde a la asociación Trempolino. Cuenta con siete niveles en que hay un hall con un bar, un escenario para los show-cases y las performances, así como 16 estudios de ensayo, de formación y de grabación para los músicos y los artistas. Tiene también un jardín experimental. Se habla de un prodigioso laberinto de estudios y locales “sobre-equipados”, accesibles sin embargo con el pago de un abono muy poco oneroso (55€ al mes por estudio por 3 horas de ensayo semanal). De manera similar, para hacer accesible el centro cultural a los organizadores de conciertos más arriesgados (en el sentido artístico y de atracción de públicos), el Ayuntamiento ha previsto participar cubriendo los costes del personal técnico y de seguridad.

Naturalmente, al ser un espacio cultural nuevo en un espacio en rehabilitación, puede tenerse la impresión de que le falta todavía “un alma”, pero se irá rodando conforme pase el tiempo. Si algunas reticencias se dejan oír – “puesto que está inscrito en el ADN del rock estar en guerrilla contra el establishment” – lo que es claro es que “los rockeros de Nantes son niños consentidos”, como diría JD Beauvallet en un artículo.

El costo global de La Fabrique ha sido de €27,5 millones, con la financiación del Ayuntamiento de Nantes, del Área metropolitana de Nantes, del Consejo departamental, del Estado francés, del Consejo regional y de los Fondos europeos-Feder.

Para quienes entienden francés, les recomiendo ver este simpático vídeo de presentación del proyecto. La inauguración del centro fue acompañada de un variado programa de actividades durante todo un fin de semana.

En suma, la Fabrique viene a complementar y enriquecer la animada vida cultural ya desarrollada en este sector en Nantes, tanto en la propia isla con proyectos como L’île des machines, como en sus otros barrios, baste citar el nombre de un centro cultural tan confirmado como Le lieu unique, o Pannonica, o pensar en sus ochenta cafés-concerts, sus muchos organizadores independientes de conciertos en salas muy diversas como el Violon Dingue, el Ferrailleur, Au Chien Stupide… Sin embargo, una de las cuestiones que se deberá observar en los meses siguientes es la relación de los actores del “barrio de la creación” entre sí, ¿serán los contactos naturales o se requerirán pasarelas y puentes para fomentar las interacciones?

Cabe destacar que esta ciudad no entró en la competencia de ciudades francesas para el programa de las capitales europeas de la cultura correspondiente a Francia para el 2013, que ganó Marsella. Nantes decidió continuar su trayectoria con una planificación sólida. Por ello, Nantes nombró para sí a 2012 como “año de la cultura”. Desean mostrar que Nantes es un ejemplo de “ciudad creativa” donde el papel de la cultura participa plenamente de su visión de largo plazo. Se delinea ya como un faro al Oeste de Francia y una ciudad integrada a la cooperación (y ¡competencia!) entre ciudades europeas.

Post Data: Te recuerdo que del 24 al 26 de noviembre se desarrollarán en Madrid las IV Jornadas Ciudades Creativas organizadas por la Fundación Kreanta. Puedes descargar el programa final, inscribirte o seguir las conferencias vía streaming. También hay un blog con información muy interesante en torno a este tema. En twitter: @JornadasKreanta

¡Nos vemos en Madrid!


Las Capitales europeas de la Cultura: estimulando las industrias culturales y creativas

El moderador presentando el contenido del taller

Reseña de una sesión en el marco de los Open Days 2011.

Si algo seguro hay para los próximos años en el campo de las políticas culturales impulsadas desde las instancias a nivel de la Unión Europea es el énfasis en la relación entre la cultura, la innovación y la creatividad, y sobre todo poniendo el acento en las “industrias culturales y creativas” (ICCs)*. Esta orientación se apoya en el ya ampliamente aceptado reconocimiento de la contribución de la cultura a la economía y al crecimiento económico – su demostración práctica y defensa oratoria ha venido ocupando muchos foros, reuniones y ciclos de formación en los últimos diez años. La tendencia se fue confirmando sobre todo desde que 2009 fue proclamado “año europeo de la creatividad y la innovación” por iniciativa de la Comisión Europea y su Dirección General de educación y cultura. En su marco se elaboró y publicó el “Libro verde – Liberar el potencial de las industrias culturales y creativas”. Actualmente, todo apunta a que el nuevo programa dedicado a la cultura para el período de programación de 2014-2020 incorporará elementos de los programas “Cultura”, “Media” y “Media Mundus” en un programa integral que dará un papel central – casi hegemónico – a la innovación y las ICCs. Por ello, no es de extrañar que uno de los ejes para tratar el tema de las Capitales Europeas de la Cultura (CECs) en el marco de los Open Days 2011 haya sido el del impulso a las ICCs en los programas de ciertas CECs invitadas:

  • del año pasado (EssenRuhr 2010/Alemania),
  • las actuales (Tallin/Estonia y Turku/Finlandia 2011), y
  • de los próximos años (Maribor/Eslovenia 2012, Košice/Eslovaquia 2013 y Umeå/Suecia 2014).

A continuación presento un resumen de las ideas presentadas en esta sesión de los Open Days 2011 (martes 11 de octubre, 11:15 – 13:00).

Bernd Fesel, representando al “Centro europeo para la economía creativa” recordó, con respecto al programa de Essen Ruhr 2010, que el enfoque tuvo como base importante un debate crítico sobre las tesis de Richard Florida en el campo de las ciudades creativas. En Essen y la región de la Ruhr se desarrolló sobre todo una estrategia denominada “Creative.quarters Ruhr” que consistió en un proceso participativo con los actores culturales de la ciudad y su región y las partes interesadas (stakeholders) para la renovación y reconversión de diversas instalaciones industriales que abundan en el área, incorporando estrategias sostenibles que favorecen las interacciones interdisciplinarias con un enfoque de mediano y largo plazo (en oposición a otras acciones puntuales únicas durante el año de la capitalidad). También insistieron en la comunicación y trabajo en red con ICCs de ciudades como Shanghai, Rotterdam, Košice, Roma y Londres. Finalmente, dio un ejemplo concreto muy completo de lo que es el Dortmunder U, ambicioso complejo cultural que incluye diversas instituciones y empresas culturales y creativas donde se busca potenciar las sinergias entre todos sus componentes.

El representante de Tallin 2011, Toomas Vitsuit, con un enfoque más bien político, subrayó la necesidad de mayor cooperación en este campo entre las CECs y reveló que una declaración solemne será difundida como resultado de la experiencia de esta ciudad en este año.

La Sra. Cay Sevón, representante de Turku 2011, recordó que un excelente indicador de una economía dinámica es el número de empleados directos e indirectos relacionados con el sector cultural. Durante este año, además de crear un nuevo centro cultural, el LOGOMO, con una importante inversión del sector privado (incluso mayor que la del propio ayuntamiento), destacó el hecho de que las universidades han desarrollado una estrecha relación con el programa de la capitalidad, lo que se traduce por ejemplo en 5 tesis doctorales y 20 tesis de maestría sobre temas relacionados con el desarrollo y el impacto del programa. Además, insiste en que se ha abordado la relación entre la cultura y la salud así como la cultura y el bienestar personal como componentes del programa.

La representante de Maribor 2012, Lilijana Stepančič, reconoció que en un principio, entre los objetivos del programa, se encontraba la renovación de cada espacio cultural de la ciudad e impulsar su uso para actividades relacionadas con la creatividad. La crisis económica impidió la implementación de dicha voluntad y naturalmente el enfoque tuvo que cambiar. Si bien Maribor cuenta ya con un desarrollo cultural de alto potencial, el tema de las ICCs no se encontraba en el corazón del programa, pero se ha reconocido su necesidad, de tal manera que diversas exposiciones y conferencias relacionadas van a analizar estos conceptos y servir de plataforma para desarrollos futuros.

Para el año 2013, el representante de Košice, Michal Hladky, aludió de nuevo las reflexiones de Richard Florida con respecto a las tres Ts: tecnología, talento y tolerancia. De hecho, se puede ver que el programa ya cuenta con un vocabulario relacionado con una cierta visión de la innovación y la creatividad, llamando al programa claramente “Košice Interface 2013”, donde la cultura es “el programa”, el ciudadano es “el usuario” y la ciudad “la interfaz”. Mencionó también la relación con la universidad, los centros culturales, las residencias artísticas (Kasarne/Kulturpark) y las “incubadoras” de empresas creativas, insistiendo en las áreas y temas fuertes en la ciudad: las artes visuales y las nuevas tecnologías, la música, el cine y los documentales, la vida urbana… El enfoque va más allá de la propia ciudad, involucrando su región (la Pentapolitana, al Este de Eslovaquia), la ciudad de Prešov con la que tienen un hermanamiento y prestan una atención particular a los países vecinos extracomunitarios y que están fuera del espacio Schengen. El representante mencionó un ejemplo del vínculo con la comunidad que promocionará el programa: debido a un cambio tecnológico relacionado con la calefacción urbana, un cierto número de edificios se volvieron obsoletos. El programa ha seleccionado los edificios en cinco distritos de la ciudad para convertirlos en centros de reunión y creación abiertos a la comunidad.

La última CEC representada fue Umeå/Suecia 2014, probablemente la que mejor respondió a la temática de la sesión. La Sra. Anna Olofsson se concentró en la manera en que su ciudad está fomentando el espíritu de empresa, la creatividad y la innovación dentro y fuera del programa de la capitalidad. Umeå es una ciudad pequeña del Norte de Suecia con una población de aproximadamente 150.000 habitantes. Cuenta con dos universidades y una población joven. La Sra. Olofsson señaló que en su ciudad se prefería hablar de individuos (emprendedores) más que de industrias y se insiste en su formación en este campo desde la escuela, mediante un programa exitoso que se llama “jóvenes emprendedores” y que permite a aquellos que desean orientarse en el campo empresarial creativo el uso de incubadoras para fomentar el auto-empleo y la creación de empresas. Además, se está favoreciendo la generación de una atmósfera creativa en la ciudad en sus espacios culturales, comercios, edificios… así como promocionando el trabajo en red y difundiendo la información sobre cómo encontrar financiación para los proyectos. Uno de los aspectos principales que tiene la orientación que proporcionan a los emprendedores creativos es enseñarles cómo mejorar la rentabilidad de sus empresas en el largo plazo, de manera sostenible y presentarles modelos de negocios exitosos de los que se pueden inspirar (estrategias habilitadoras).

 

Además de estos ponentes, se ofreció un espacio para que el representante de la región de Perm (Rusia) presentara la dinámica creativa que está adoptando la región y su capital para ser un modelo en el campo cultural – como lo ha comentado el New York Times – con proyección y cooperación internacional (firma de la Agenda 21 de la Cultura, futura adhesión a Eurocities…).

Próximamente prepararé una nota sobre el otro taller al que asistí el miércoles 11 de octubre,  “Industrias culturales y creativas: la innovación y las estrategias de especialización inteligente”, que tuvo aspectos más conceptuales y fue menos “práctico” que el reseñado en esta nota.

También elaboraré un par de notas sobre cómo otras futuras CECs como Mons 2015 y Donostia San Sebastián 2016 (no presentes en el taller de esta nota) han incorporado el tema del estímulo a las industrias culturales y creativas en su programa.

*Sé que a algunos colegas no termina de agradarles el concepto de “industrias culturales y creativas”, quizás usando las siglas ICCs su reticencia sea menor (!). En esta nota retomo el vocabulario usado en el marco de estos foros.

Catorce primeros meses del Centro Pompidou Metz

Actualmente, la imagen de la ciudad de Metz (en la región francesa de Lorraine) se asocia con el edificio singular que la ha colocado en el centro de atención: el Centro Pompidou Metz (CPM). El 12 de mayo de 2010 abría sus puertas al público, siendo el primer ejemplo de descentralización de una institución cultural de nivel nacional en Francia.

Gracias a esta sucursal, Metz ha sido impulsada a la vanguardia de las cities on the move. El CPM ha confirmado la nueva dinámica de atracción de la ciudad simbolizada por su arquitectura, menos intimidante que los edificios de piedra pesada de los barrios históricos de Metz, dando una nueva aura que sustituye al marcado estereotipo de la ciudad como guarnición militar, con numerosas reminiscencias germánicas decimonónicas. El CPM, diseñado por los arquitectos Shigeru Ban y Jean de Gastines, es el primogénito de una serie de centros culturales en Francia originados ciertamente por el efecto del Guggenheim Bilbao, y es un avatar de lo que parecen desear la mayoría de las ciudades europeas involucradas en la competencia de identidad, atractivo e imagen internacional. En este sentido, pronto estará acompañado por el Museo del Louvre-Lens (de los arquitectos Kazuyo-Seijima) construido en una mina en desuso en la Región Nord-Pas-de-Calais.

En su primer año de actividades, el CPM ha sido la institución museográfica más visitada en Francia (fuera de las parisinas y de la región Ile-de-France), constituyendo un récord histórico con sus 800.000 visitantes. El 87% de ellos eran franceses y la mayor parte de visitantes extranjeros provenían de cuatro países cercanos: Luxemburgo, Bélgica, Alemania y los Países Bajos. Entre ellos, 17.500 personas adquirieron un pass que permite acceder a las exposiciones de maniera ilimitada durante un año con una persona. En términos de impacto turístico, el 63% de los visitantes franceses (excluyendo a los de la Mosela, departamento del museo) y el 68% de los extranjeros entrevistados citaron la visita al CPM como la razón de su viaje a Metz. Para los años siguientes, se espera entre 250.000 y 300.000 visitantes.

Un proyecto con una historia original

Se dice que la historia comienza en 2000 cuando Jean-Jacques Aillagon era presidente del Centro nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou (1996-2002). Consideraba que era necesario generar una dependencia descentralizada de dicha institución cultural, “cuya existencia se basaría en la colaboración entre la institución que podría llevar sus colecciones y su ‘ingeniería cultural’ y un gobierno local que movilizaría los fondos necesarios”. Su enfoque fue una clara afirmación de un proyecto de servicio público en condiciones sin precedentes en Francia, donde un proyecto de interés general, más allá de sus estrictas obligaciones legales, sería promovido por una institución pública y no por el propio Estado. La realización de esta idea, sin embargo, suponía la existencia del deseo y la capacidad de una autoridad local socia. Según su propia versión, Aillagon propuso a diversas ciudades (Caen, Montpellier, Lyon, Nancy, Lille y Metz) dicha idea que, por una afortunada coincidencia, fue aceptada por el alcalde de su ciudad natal, Jean-Marie Rausch. La conclusión de los acuerdos fue rápida y los confirmó Aillagon ya como Ministro de Cultura y de comunicación de Francia (2002-2004) cuando en 2003 se determinó el ganador del concurso público del proyecto arquitectónico de entre seis participantes seleccionados a partir de 157 candidaturas iniciales. La primera piedra fue puesta el 7 de noviembre de 2006. El edificio fue entregado con cierto retraso y con un gasto total de cerca de 70 millones de euros (contra 24 millones previstos en las bases del concurso inicial).

La mancomunidad Metz Métropole, como promotor del proyecto, fue el principal financiador. El Estado francés, el Consejo Regional de Lorena y el Consejo General del Mosela, completaron su financiación. El coste final del edificio fue de € 69.330.000 (sin impuestos) que se dividieron de la siguiente manera: obras € 51.660.000 y equipos, mobiliario, instalaciones interiores y exteriores y otros gastos, € 17.670.000. Su presupuesto para 2010 fue de aproximadamente € 10 millones.

Proyecto cultural

El Centro Pompidou-Metz se define en su sitio web como “una quimera: la intersección entre el espíritu de un museo y de un centro de arte”. Su proyecto cultural se basa en cuatro prioridades:

  • Difundir la creación artística en todas sus formas;
  • Proporcionar las claves para entender la historia del arte desde 1905;
  • Conmover e invitar al espectador a ver el mundo a través del arte;
  • Ampliar la asistencia a nuevos públicos.

Su objetivo principal es el de ser una plataforma para los intercambios entre la sociedad francesa y la creación. En este campo, el Centro Pompidou-Metz no se concibe a sí mismo como un apéndice o un anexo del Centro Pompidou, sino una institución hermana, independiente en sus decisiones científicas y culturales que desarrolla sus propios programas inspirados en el espíritu del Centro Pompidou y se basa en su experiencia, su red y su reputación. Cuenta con una ventaja única: recurrir a las colecciones del Centro Pompidou, que, con 65.000 obras, tiene una de las mejores colecciones del mundo en el campo del arte moderno y contemporánea, quizás la más importante de Europa.

Su exposición inaugural se llamó “Chefs d’œuvre ?”, que interrogaba en tres capítulos la historia, los sueños y la actualidad de las obras de arte. Este verano se puede ver parte de esa exposición, así como una llamada “El arte contemporáneo contado a los niños” y la otra es “Daniel Buren, Échos, travaux in situ”. En septiembre de 2010 inició la primera temporada cultural del Studio y el Auditorio Wendel. Un mes después, tuvo lugar el lanzamiento del taller para público joven. El CPM desarrolla ciclos de conferencias, presenta espectáculos y ciclos de cine y también va más allá de sus muros con actividades en el exterior.

Instalaciones

El sitio web del CPM señala las siguientes cifras:

  • 10.700 m² de superficie total
  • 5.020 m² de superficie de exposición, incluyendo la Gran nave de 1.200 m² y tres galerías de 1.150 m² cada una
  • Un auditorio de 144 plazas
  • Un estudio de 196 asientos
  • 1 café
  • Un restaurante
  • Una librería
  • Un espacio de información Ici et Là

Un edificio criticado por los especialistas, pero apreciado por los visitantes

Porque en lugar de una construcción excepcional, plantea Françoise Fromonot en un artículo crítico en francés, se trata más bien de “un fracaso arquitectónico” revelado incluso al efectuar una simple visita del centro. Los repetidos desgarres del revestimiento de la membrana de teflón del techo bajo el peso de la nieve en diciembre pasado han sido incluso noticia en los medios de comunicación. La crítica agrega que su hermosa estructura de madera laminada ondulada no es suficiente para contrarrestar ciertos déficits flagrantes: el malestar espacial y climático del atrio de la entrada (el Foro) con dimensiones inexplicables; la reducida proporción de las superficies de exposición con respecto al espacio total, lo que se nota mucho en el invierno puesto que son casi las únicas áreas públicas con calefacción; espacios limitados para la exposición de obras por su estrechez y longitud, accesibles por una escalera desastrosa; negligencia del tratamiento de las superficies de las otras caras del edificio excepto la de la plaza, entre otros problemas.

A pesar de ello, los habitantes lo han acogido muy positivamente si juzgamos por los apodos populares – sombrero chino, casa de los Pitufos – con los que fue recompensado al instante.

Curiosidad final

A pesar de su voluntad de ser diferente con respecto al Centro en París, el proyecto arquitectónico del CPM incluyó una alusión a la sede parisina: según el dossier de prensa, la flecha de metal del CMP tiene 77 metros, como “un guiño a 1977, la inauguración del Centro Pompidou.”